A nivel internacional México no se distingue como un país de lectores; en un ranking de lectura de 108 países organizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el penúltimo lugar con un índice de 2.8 libros al año. Pero los datos no quedan solamente en “no ser un país lector”; además es un país donde el nivel de comprensión de la lectura es bajo.
Tanto hemos escuchado que en México se lee poco que dicha estadística va perdiendo su sentido de alerta y las acciones y programas emprendidos para generar públicos lectores van decayendo. Ahora se ha encendido otro foco rojo, el de la comprensión lectora; ya no se trata sólo de no leer sino que de eso poco que se lee es menos lo que se entiende. Ante este llamado de atención debemos replantear las preguntas en torno al hábito de la lectura y cambiar de un ¿por qué no se lee en México? A ¿qué están leyendo los mexicanos? ¿cómo se está leyendo en México?
Echemos un vistazo al mundo para darnos cuenta del impacto real de nuestro desinterés generalizado hacia la lectura. De manera general nos encontramos a los europeos como la población que más ha leído. En Suecia el 80% de la gente ha leído por lo menos un libro en su vida, en Finlandia ha sido el 75% y en el Reino Unido son 74%. Pero las posiciones cambian cuando se trata de nivel de comprensión y es aquí dónde Finlandia encabeza la lista seguida de países como Canadá, Nueva Zelanda y Australia. Ahora bien, si hablamos de un hábito de lectura Japón se pone a la cabeza pues el 91% del total de su población posee esta práctica.
Y ¿qué pasa en Latinoamérica? En Brasil el índice de lectores es de 14.8%, el de Colombia es 37% mientras que el 40% de los argentinos afirmó haber leído de uno a tres libros en un periodo de 6 meses.
Regresando a México, en datos de la UNESCO el 56.4% de los mexicanos lee libros sin embargo sólo el 2% tiene un hábito real de lectura. Pero, ¿qué hay detrás de todo esto?, ¿por qué los mexicanos no leemos? –si es que aplica la generalización, en el entendido de que los aquí presente leemos o tenemos un mayor interés por los libros- ¿Cuáles son nuestros hábitos de consumo literario?
Pues bien, como en cualquier estudio se deben tomar en cuenta diversas variables y en este caso una de las básicas es la alfabetización; según INEGI a las personas alfabetizadas se las define en función de su capacidad para leer y escribir un mensaje, entendido éste como la presentación sucinta y sencilla de un hecho de la vida diaria. Sin embargo no existe congruencia entre las cifras de alfabetización con la población lectora de México. En datos del mismo instituto levantados en el censo de Junio 2010 podemos observar que en México hay 13, 902,770 habitantes de 6 ó más años que no sabe leer y escribir este es un número relativamente pequeño si consideramos que ya somos más de 112 millones de habitantes (112, 336,538). Lo que nos puede llevar a pensar que en México hay bastante materia prima para generar lectores y que de logarlo podríamos fácilmente ubicarnos en los primeros sitios de las listas de lectura,
Otros puntos de importancia son los hábitos de consumo cultural de los mexicanos, el saber qué asociamos con la cultura y el lugar que le damos. Para conocer esta información acudimos a un estudio realizado por CONACULTA en agosto del 2010 en el que encontramos lo siguiente: el 68% de la población está poco o algo interesado en la cultura, un 14% no está nada interesado y un 13% está muy interesado. Estos datos nos dejan ver cómo los mexicanos parecemos estar en un punto medio entre el interés y a la indiferencia ya que “como que nos interesa la cultura pero no”, y es que las principales cosas que asociamos con cultura son el arte, la educación y las tradiciones. Dos de las cuales durante muchos años se les ha considerado exclusivas de cierto sector de la población.
Nos adentramos un poco más y encontramos que las bibliotecas y librerías son los principales puntos que tenemos para encontrar los libros y aunque poco más de la mitad de los mexicanos (55%) ha ido en alguna ocasión a una biblioteca sólo el 15% lo hace una vez en un plazo de 12 meses. Las más visitadas son las bibliotecas públicas y las escolares. En este punto vemos cómo es que se mantiene la relación entre cultura-educación y es que además lo que nos mueve a ir a las bibliotecas es la necesidad de buscar información o investigar para la escuela; sólo un 13% acude para leer en su tiempo libre. Pero, ¿por qué no se asiste a una biblioteca? Las encuestas nos dicen que es por falta de tiempo (32%) o desinterés (28%) tanto a los libros como a la lectura.
Ahora veamos qué pasa con las librerías y los lugares donde venden únicamente libros. En la misma proporción de gente que ha ido a una biblioteca nos topamos con un número similar de personas (57%) que no se para en las librerías ni por error pues “no les gusta leer”, y de las personas que sí les gusta, no van por razones económicas o de tiempo.
Material para generar lectores tenemos pero el desinterés por los libros vuelve a los lectores potenciales seres reacios a adquirir dicho hábito. Ante esta problemática la mejor arma será la perseverancia de contagiarlos con el gusto por la lectura; pero volteemos la mirada a ese pequeño sector que hace la diferencia, aunque esté a punto de extinguirse, “los lectores”.
En su mayoría a la población lectora actual le atraen las novelas y los libros de historia; los libros de superación personal, cuentos y libros de cocina también atraen a un buen número de personas. En un principio mencionábamos que el 2% de las personas que leen, son realmente lectores de hábito y esto es debido a que muy pocos han tomado por lo menos un libro ajeno a la escuela o profesión y todavía un menor porcentaje ha leído dos libros completos.
Veamos ahora qué pasa con los hábitos de consumo. En un plazo de 12 meses el 59% de los libros leídos fueron comprados; un 36% fueron libros prestados por algún familiar o amigo, otro 20% fueron libros de obsequio; un 20% corresponde a libros sacados en préstamos de las bibliotecas mientras que el 7% fueron fotocopiados y el 7% restante es de material obtenido en internet o en archivo digital.
Así pues si la gente quiere un libro, acuden principalmente a librerías, un 67% de las compras se hacen en esta clase de establecimientos, mientras que un 9% se adquieren en tiendas de autoservicios y otro 7% en Ferias de Libro. De igual manera hay quienes compran en puestos ambulantes, bazares de libros, puestos de periódicos o bien por internet.
La industria editorial pareciera no verse afectada si planteamos que sus ventas no sólo corresponden al 59% de los libros comprados sino incluye también un porcentaje de los libros de obsequio que en un principio fueron adquiridos a través una compra. Pero esto no es un dato que nos salve pues en realidad México no es una mina de oro para la industria editorial, la cual en otros estudios demuestra cómo ha sido afectada y un claro ejemplo es el cierre de un gran número de pequeñas casas editoriales que al no diversificar sus puntos de distribución como las grandes cadenas sucumbieron ante el desinterés que profesa la gente por los libros.
No dramaticemos en aspectos negativos de las ventas y veamos qué pasa con el 41% de la población que sí ha visitado una librería por lo menos una vez en su vida. De esas visitas han resultado compras principalmente de libros de superación personal (5%) mientras que en general se compran libros infantiles, religiosos o de cocina y ya de manera más particular, la gente acudió para adquirir libros de cuentos, poemas, historia, novelas y los títulos boom del momento como lo fue “Crepúsculo” y “Harry Potter”.
En este punto las estadísticas se vuelven más interesantes, ya que las novelas y los libros de historia es lo que atrae más a la gente pero es lo que menos se compra, esto me da pauta a pensar que esta clase de libros van pasando de mano en mano por medio del préstamo o como obsequio para su lectura.
Un siguiente punto es saber ¿qué está buscando la gente para leer? En datos de la UNESCO, la novela es el género favorito de los mexicanos y de los españoles, antes de ver cómo están posicionados los temas de interés conozcamos los motivos que mueven a la gente para leer. La principal razón es la atracción de temas, ya que un 58% de la población busca libros de temas que le interesan, por otro lado el 11% lee por la persuasión que le causa el título de un libro, un 8% lo hace por recomendación de algún familiar o amigo, un 7% lee para entretenerse, el 5% porque le gusta un autor, el 2% por motivos laborales mientras que el 1% lo hace por anuncio en medios.
Bien, volvamos al interés que despiertan los libros en las personas. El 11% prefiere las novelas, un 9% gusta de libros de historia, el 7% se siente atraído por los libros de superación personal y otro 7% por los de cuento, los porcentajes van bajando en escala del 1% y el siguiente tema de interés es la cocina, de ahí nos topamos con fenómenos para normales, los libros para jóvenes, las biografías, los científico-técnicos, la biología, ciencias sociales, enciclopedias, religión, poesía, guías y manuales, libros para niños y finalmente los de política.
Como vemos el panorama para formar lectores en México no debiera ser tan desalentador, tenemos una buena cantidad de lectores potenciales, los cuales en su mayoría han tenido un primer contacto con los libros a través de la visita a una biblioteca. Pero el camino que debemos trazar no debe dirigirse hacia incrementar el número de lectores sino la calidad de los mismos.
La referencia hacia la calidad de los lectores va en función de incrementar nuestros niveles de comprensión de las lecturas ya que en la medida que tengamos un mayor dominio de esta competencia, demandaremos más material para enriquecernos.

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